lunes, 23 de junio de 2014

Cristina Pedroche




Abrí el Face y ella estaba allí
-Hola!
En la parte de arriba del cuadrito blanco ponía Cristina Pedroche.
Pensé que era una broma que me gastaba Ivax Kid Smoke, el hijo del trampero de Connecticut y de Calamity Anne pero ella insistió incluso con familiaridad:
-Perico, ¿es que no piensas contestarme?
-Sí, escribí en un alarde de lucidez
-Verás -escribió ella- , he visto que, de todas mis amistades del Face, eres uno de los pocos que no dice burradas, siempre tienes palabras cariñosas hacia mí y eso me llega muy adentro, por eso quiero que nos conozcamos.
 - Me sacudí la cabeza como cuando tenía pelo y me fui a mirarme al espejo para saber que no estaba soñando. Cuando volví cambiando de canal con el mando imaginario a lo Mr. Chance ella seguía allí.
-Yo…yo soy del Rayo de toda la vida y Vallecas me parece el barrio más bonito de Madrid, mentí indecorosamente.
-Mañana tengo una sesión de fotos en Segovia y al bajar, si a ti te apetece, les digo que me dejen en Patones de abajo y comemos y luego me traes a Madrid, ¿te hace?
-Prefiero Patones de arriba –dije mostrando autoridad para que observara que me había hecho con los mandos-, así que nos vemos allí los dos a las dos.
Al día siguiente me puse la gabardina y me fui para Patones. Lucía un sol espléndido pero yo me veía muy bien. Ella llevaba una minifalda cortita, generosamente  cortita; en sus ojos vi el futuro y en el bolsillo de mi gabardina encontré el botón que me faltaba.
Cuando vi que utilizaba el viejo truco de apoyarse en mi brazo haciendo como que se caía, me dije, esta cae en Patones. 
En la comida le hablé de mi travesía por el Cabo de Hornos, yo, que me mareo en las barcas del estanque del Retiro, y noté que el atún estaba en la almadraba.
 -Quiero hacerme a la mar contigo, me dijo mientras nos acercábamos a un pequeño hotelito con encanto.
-Aquí, le dije como el que no quiere la cosa, tienen una preciosa suite que se llama La Higuera.
-¿Y que dan las higueras? Me preguntó la urbanita.
-Vamos dentro y luego te lo cuento.
En la calle había empezado a llover