viernes, 29 de junio de 2012

Ava Gardner



Conocí a Ava Gardner en el rodaje de “55 días en Pekín”. Ella era la baronesa rusa Natalia Ivanoff y yo el tercer chino que cae al riachuelo cuando entran las tropas en la Ciudad Imperial. Creo que volví a verla en el rendez-vous del Hilton o quizá fue en la chaise longue de su caravana, no recuerdo bien y mi proverbial discreción tampoco me permite contar más. Yo soy un caballero, no como Luis Miguel Dominguín.

Cinemiento



Lo mío con el cine es de "cinemiento", mi paso por el séptimo arte fue frugal y fugaz. Comencé como extra con frase gracias a mi tía la americana que era la amante del productor, y terminé vendiendo bocadillos en los descansos de rodaje; como dijo Grucho "llegué de la nada a las más altas cotas de la miseria". Que bonitos eran los días de cine y vísperas de ná.

He visto cosas que nadie creería, todas las contaré aquí, no pienso tener secretos con mis fans. Siento que pases envidia al enterarte de mis relaciones con actrices famosas, no te lo reprocho, he sido un hombre afortunado.

Mi abuelo me lo decía cuando se estaba muriendo y yo no tardé mucho en entender el significado de sus palabras "Periquín, la vida es un cuento chino, todo es mentira". Y la palmó. Nuestra relación era como la de Salvatore y Alfredo en Cinema Paradiso, vivió su vida con la pasión que yo trato de imprimir a la mía.
Eran bellos esos momentos cuando la sociedad evolucionaba a través del cine y cambiaba la manera de pensar y de vivir de los niños y de muchos mayores. Vivir, soñar, tal vez actuar...
Mi vida, es un continuo flash back cinematográfico sin dejar de vivir intensamente el presente.
Sígueme y te enseñaré cosas que nadie creería.