Conocí a Ava Gardner en el rodaje de “55 días en
Pekín”. Ella era la baronesa rusa Natalia Ivanoff y yo el tercer chino que cae
al riachuelo cuando entran las tropas en la Ciudad Imperial. Creo que volví a
verla en el rendez-vous del Hilton o quizá fue en la chaise longue de su
caravana, no recuerdo bien y mi proverbial discreción tampoco me permite contar
más. Yo soy un caballero, no como Luis Miguel Dominguín.

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