Acabo de llegar del veterinario de
vacunar a todas mis hormigas, las he dejado muy contentas en su montoncito de
arena y las vigilaré por si tienen fiebre. Todo el amor que le tengo a los
animales se lo debo a BB. Me tuvo una semana entre gatos y perros sin salir de La Madrague para resguardarme de los paparazzi y pedíamos la comida a domicilio a Sénéquier, la creme de la creme de Saint-Tropez. Desde entonces soy
vegetariano, que no me hablen de los andares del cochinillo, de la sonrisa del
rape, o de la lubina a la sal, donde esté un pepino y una escarola...
Estábamos rodando exteriores de la
película de Luis de Funes El
gendarme de St-tropez y al
verme con el uniforme de la gendarmerie se quedó epaté de foie. Ella pasaba con
su Rolls Roice blanco y me llamó, nadie le había dicho que no a BB hasta ese
momento; yo tampoco.
El día que le hice un micuit artesano
receta de mi abuela llamó al servicio para que no nos molestaran y nos pusimos
a hacer cucamonas con las hojas de la ensalada. Ella me daba una hojita de
lechuga y me decía pour toi mon amour y yo le enseñaba otra y le decía aprés toi chérie; todo sucedía
mientras escuchábamos a un tal Aznavour, un tío muy feo pero con unas canciones
muy apropiadas para nuestra liaison;
el amor es lo que tiene.
Nuestro amour fou lo estropeó un tal Gunter Sachs, un
multimillonario que no se le ocurrió otra cosa mejor para encandilarla que
regar la playa de St.-Tropez, de rosas desde una avioneta que al mismo tiempo
dejaba una estela tontísima que decía "Je t'aime BB", una horterada
que yo sabía que no funcionaría; pues funcionó.
Y aquí me tienes con Leo y Messi, mis
dos Yorkshire Terrier entrenándolos para que aprendan comandos.

Permite que alimente tu vanitis, permite que lamente el cambio por los Yorkshire, pero permite también que te diga, tú puedes con todo (mi) Cruz.
ResponderEliminarCómo me he reído.