Siempre me gustó la frase del barón
Pierre de Coubertain: Sexus, siestus, fiestus, ¿o no es así? Bueno, el caso es
que conseguí la mínima en la especialidad de tiro con arco para los Ángeles 84'
después de rodar Robin de Sherwood, la película que me dio tanta popularidad en
La India; rodar en Bollywood y que la película sea un éxito de taquilla en
Bombay es lo que tiene.
En los juegos quedé el vigésimo séptimo de veintisiete, y es que ya se sabe: no se puede estar al plato y a las tajás. Al quinto día de estar en La villa olímpica se nos habían agotado los siete mil Durex, lo que me valió el apelativo de Mr.Cóndon por las graciosillas y fogosillas nadadoras australianas; me habían dado el encargo de repartirlos entre la delegación española pero quizá no tuvieron en cuenta la fogosidad hispana; medallas no sé si conseguimos cuatro o cinco pero la antorcha entre compañeros y compañeras estaba encendida a todas horas, no necesitábamos ir al pebetero.
La canadiense se sintió atraída por mí cuando vio que las atletas hindúes se querían hacer fotos conmigo a todas horas; en el buffet, le hice un pick and roll a Larry Bird para coincidir con ella en los postres y enseguida supe que no me quedaba más remedio que pasar por el aro. Lo suyo era la exhibición en gimnasia rítmica y lo mío acertar en la diana.
En los juegos quedé el vigésimo séptimo de veintisiete, y es que ya se sabe: no se puede estar al plato y a las tajás. Al quinto día de estar en La villa olímpica se nos habían agotado los siete mil Durex, lo que me valió el apelativo de Mr.Cóndon por las graciosillas y fogosillas nadadoras australianas; me habían dado el encargo de repartirlos entre la delegación española pero quizá no tuvieron en cuenta la fogosidad hispana; medallas no sé si conseguimos cuatro o cinco pero la antorcha entre compañeros y compañeras estaba encendida a todas horas, no necesitábamos ir al pebetero.
La canadiense se sintió atraída por mí cuando vio que las atletas hindúes se querían hacer fotos conmigo a todas horas; en el buffet, le hice un pick and roll a Larry Bird para coincidir con ella en los postres y enseguida supe que no me quedaba más remedio que pasar por el aro. Lo suyo era la exhibición en gimnasia rítmica y lo mío acertar en la diana.
Me dijo que la noche anterior a la
competición necesitaba un par de "prestaciones" pero que su
habitación la compartía con otra compañera y que el entrenador no quería que se
separaran ni un momento, le dije que yo era hombre de una sola mujer pero que
podía hacer una excepción si me obligaban a un "ménage á troi"
Entre las mazas, la pelota, la cuerda y las cintas -¡que arabescos me hacían con las cintas!-, nos salió una exhibición de diez, que lastima que no hubiera jueces para vernos en los ejercicios de suelo, creo que me olvidé hasta las flechas en la habitación.
Entre las mazas, la pelota, la cuerda y las cintas -¡que arabescos me hacían con las cintas!-, nos salió una exhibición de diez, que lastima que no hubiera jueces para vernos en los ejercicios de suelo, creo que me olvidé hasta las flechas en la habitación.
Hace poco estuve en La India; me
trataron como a una vaca sagrada, aún no se si por la admiración o porque he
engordado un poquito.

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