Bertolucci me llamó
aparte y me dijo con muy buenas palabras que el papel de “El último tango…” iba
a ser para Marlon Brando. Es lo que tiene el cine, te pasas una semana
ensayando con María Schneider y al final te quita el papel cualquier
mindundi.
Tomé el primer avión y me presenté en Los Ángeles. Cuando estoy “depre” me gusta pasear por Rodeo Drive y que me hagan la pelota. Saco un fajo de billetes de $ 100 y enseguida empiezan a salir de las fashion shops diciendo: “D. Pedro, D. Pedro…” Y yo, “más, más, hacerme más la pelota” Al pasar delante de Van Cleef & Arples vi a la princesa de hielo y nuestras miradas se cruzaron. Enseguida supe que no iba a ser fácil ocupar la Pole Position de sus entretelas; estuve a punto de enfilar el pitch line y volver a Boxes pero la historia –me dije- no la han escrito los cobardes.
“Si quieres conocer los secretos del “Carnal Knowledge” yo soy tu hombre, pequeña”. “Me parece a mi que tu eres muy peliculero” me dijo, para entablar conversación. “El mundo de la verdad se esconde dentro de la ficción, pequeña” le dije emulando a Valdano.
Le faltó tiempo para recordarme lo que me habían dicho muchas otras antes que ella “Tu, mucho bla, bla, bla, pero poco ñaca, ñaca".
Tomé el primer avión y me presenté en Los Ángeles. Cuando estoy “depre” me gusta pasear por Rodeo Drive y que me hagan la pelota. Saco un fajo de billetes de $ 100 y enseguida empiezan a salir de las fashion shops diciendo: “D. Pedro, D. Pedro…” Y yo, “más, más, hacerme más la pelota” Al pasar delante de Van Cleef & Arples vi a la princesa de hielo y nuestras miradas se cruzaron. Enseguida supe que no iba a ser fácil ocupar la Pole Position de sus entretelas; estuve a punto de enfilar el pitch line y volver a Boxes pero la historia –me dije- no la han escrito los cobardes.
“Si quieres conocer los secretos del “Carnal Knowledge” yo soy tu hombre, pequeña”. “Me parece a mi que tu eres muy peliculero” me dijo, para entablar conversación. “El mundo de la verdad se esconde dentro de la ficción, pequeña” le dije emulando a Valdano.
Le faltó tiempo para recordarme lo que me habían dicho muchas otras antes que ella “Tu, mucho bla, bla, bla, pero poco ñaca, ñaca".









