Aprendí a hablar sueco durante la pesca del salmón en el Mar del Norte. Con los vikingos siempre me fue de cine. Por eso no tuve dificultad para entenderme con Anne cuando la vi en el casino de Las Vegas. Yo me lo jugué todo al 13 y salió el 14; ella me sonrió desde la esquina y su sonrisa iluminó la ficha de mil $ que me limpiaba el casino. Cuando el croupier dijo aquello de “Rien ne va plus” nosotros ya estábamos en el ascensor. “En mi suite tengo arenque de primerísima calidad” le dije mientras pulsaba el piso 21, “desde que te vi supe que eras un lobo de mar” me soltó.
Estuvimos danzando al son de “La cabalgata de las Valquirias” hasta que al amanecer nos sorprendió la duna. Lo nuestro fue una melodía ininterrumpida hasta que llamaron desde el hall. Me dijo Tack sá mycket (gracias en sueco) y se fue. Abajo la esperaba no se si Elvis o Steve Mc Queen. En definitiva: un par de pringaos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario