Cuando supe que Serge Gainsbourg le daba al mollate le llevé tres botellas de Valdepeñas, le dije que eran como el Vega Sicila y tragó. Se fue a la nevera y me trajo tres botellas de Möet & Chandon. En casa siempre tomamos la Veuve Clicquot pero tragué. A Jean la encontré en una de las habitaciones acolchadas; nunca había visto a una flaca con tanto sexy, tampoco a un perro tan feo como su bull terrier inglés que no paraba de ladrarme.
Después de regalarle un bolso al que yo le puse el nombre que luego se haría famoso en todo el mundo: “Birkin”, le pedí que me cantara algo. Me dijo que no sabía hacerlo sin acompañamiento, que si tenía algún instrumento, “tengo una flauta travesera que quita el sentido” le dije mientras abría la primera botella de champán. Por momentos creí que el “Je T´aime Moi Non Plus” estaba compuesto para nosotros “¿Y si viene Serge? me susurraba Jean mientras pedía más…“Lo mandamos a la ducha, que tiene una pinta de guarro…”
El perro ladraba cada vez más bajito. Los perros son muy inteligentes, si ven a su amita contenta se les ilumina la mirada.

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