En el cine, como en la vida, nada es lo que parece. Se lo dije
a mi amigo François Truffaut cuando le di el filtro para rodar “La noche
americana”, que consiste en simular la noche a plena luz del día. Allí
conocí a “Jackie”, como le gustaba que la llamaran sus amigos. Le conté que yo
no era ningún “largón” como Jean Pierre Léaud, que yo no contaría nada y
quedamos para cenar; me puse mis pantalones campana y mi camisa de seda; estaba
tan elegante como Travolta en “Fiebre del sábado noche”, pero a ella no pareció
impactarle; aprovechando que estábamos en Paris me lo soltó nada más verme:
“vous êtes pathétique”. Quizá me pasé con el Varón Dandy”.

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